GRUTA DELOURDES FRANCIA EN VIVO

SATÁN ENTRONIZADO EN EL TEMPLO SANTO" SE ARRODILLA ANTE HEREJES QUE ODIAN A LA MADRE DE DIOS



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CORONA EN HONOR DE SANTA BERNADETTE Y VIDA DE SANTA BERNADETTE SOUBIROUS DE LOURDES, SIERVA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN, DE LA MADRE DE DIOS…FIESTA 16 DE ABRIL



BERNADETTE SOUBIROUS
Vidente De La Virgen De Lourdes
16 de Abril.










La gran revelación:






«Yo soy
La Inmaculada Concepción»






11 de febrero, fiesta de la Santísima Virgen de Lourdes




Bernadette era una humilde pastorcita de 14 años que no sabía ni leer ni escribir, pero que rezaba todos los días el rosario, cuando recibió las revelaciones de la Virgen María en la advocación de la Inmaculada Concepción (Virgen de Lourdes) en la pequeña gruta de Masse-Vieille (hoy llamada Massabielle).








Por medio de ella la Virgen hizo surgir la prodigiosa fuente del milagro.





El agua milagrosa de Lourdes ha sido analizada por hábiles químicos: es un agua virgen, muy pura, un agua natural que carece de toda propiedad térmica. Además tiene la peculiaridad que ninguna bacteria sobrevive en ella.



Simboliza la Inmaculada Concepción, en cuyo ser nunca hubo mancha de pecado original ni personal



















Su Cuerpo permanece incorrupto


Bernardette murió a los 35 años y su cuerpo fue desenterrado tres veces en el lapso de 46 años debido al proceso de canonización con la increíble sorpresa que siempre estaba intacta a pesar de que su rosario estaba oxidado y el hábito húmedo.

Para sorpresa de los médicos que la desenterraron la primera vez, todo en ella estaba intacto y permanece así.

A pesar de haber sido dócil instrumento para extender la devoción a la Inmaculada, Bernardita no se contaminó con la gloria humana.


 El día que el obispo de Lourdes, ante 50.000 peregrinos, colocó la estatua de la Virgen sobre la roca de Massabielle, Bernardita tuvo que permanecer en su celda, víctima de un ataque de asma.



Bernardette fue Canonizada el 8 de Diciembre de 1933. Y celebramos su fiesta el día en que partió a la casa del Padre, el 16 de Abril.






Lourdes se ha convertido en el santuario Mariano más visitado de Europa y el segundo en el mundo, después del Santuario de la Virgen de Guadalupe en México.  Infinidad de enfermos han sido sanados en las aguas milagrosas de Lourdes, pero el mayor milagro siguen siendo las muchísimas conversiones del corazón.




Santa Bernardette todavía se puede observar incorrupta en su capilla en Nevers, dentro de un relicario de cristal donde es objeto de visitas y peregrinaciones hasta hoy y  donde parece estar dormida.  Su dulzura y paz aun toca los corazones.





La gruta de Massabielle



La gruta de Massabielle, en la actualidad


 







 Foto de Bernadette en la gruta, en 1862, cuatro años después de las apariciones



Fotos antiguas de la Gruta, en Lourdes






































Vida de Santa Bernardita

Niñez humilde y enfermiza pero llena de piedad.

Santa Bernardette nació el 7 de enero, de 1844 en el pequeño pueblo de Lourdes, en las hermosas montañas de los Pirineos franceses.  En su bautismo le pusieron el nombre de Marie-Bernard, pero desde pequeña la llamaban por el diminutivo "Bernardette".



Su padre Francisco era un hombre honesto y recto pero no muy capaz en los negocios. Trabajó como molinero para los Casterot, una familia acomodada. Vivía con su familia en el molino de Boly.  Su madre, Luisa Casterot, se casó a los 16 años. Se pensaba que así su futuro estaría asegurado pero las cosas no resultaron de esa manera.  Cuando los clientes venían a moler su trigo, la joven pareja les servía una comida completa.   Esto podía hacerse en tiempos de abundancia, pero llegó a hacer crisis en tiempos de estrechez.


Casa paterna de Bernadette Soubirous en Lourdes, también llamada molino Lacadé (fotografiada en 1914), donde vivió la familia a partir de 1863.




Las deudas forzaron a los Soubirous a dejar el molino y albergarse en una celda, propiedad de un primo de Francisco, que había sido parte de una prisión. En un solo cuarto vivían los seis, el padre, la madre y los cuatro hijos. Los mayores eran hembras de las que Bernardette era la primera, después de ella venía Toinette (dos años y medio más joven), y luego los dos varones, Jean-Marie y Justin.   Para conseguir el escaso pan para los niños, Francisco y Luisa tomaban todo tipo de trabajos que podían encontrar.

Cuando nació Bernardette la familia todavía tenía recursos. Una prueba de ello es que la niña fue confiada a una nodriza por seis meses. La nodriza, llamada Marie Avarant y de casada Lagues, vivía en Bartres, en el campo a 5 millas de Lourdes.  Marie Lagues amamantó a Bernardette por 15 meses, desde junio de 1844 a octubre de 1845. De acuerdo con la costumbre ambas familias quedaron muy unidas entre sí.


Las dificultades económicas de la familia Soubirous dio oportunidad a Marie para pedir hacerse cargo de Bernardette. El pretexto fue que le ayudase con otros niños, pero en realidad la quería para el pastoreo de ovejas. Quedó así como una pastorcita contratada aunque sin paga.

Al ir a Bartres le prometieron que podría prepararse con el sacerdote del lugar para hacer su Primera Comunión. Tenía casi 14 años y era la única niña de su edad en Lourdes que no la había recibido.  Pero al ver que era muy buena en su trabajo, la obligaban a pasar más tiempo cuidando las ovejas, lo que no le permitía asistir a las clases de catecismo.  Los dos niños de la familia donde vivía se marchaban todas las mañanas a las clases de catecismo, mientras a ella le exigían marcharse al campo a pastorear. Esto le dolía mucho en su corazón.



Ha surgido un interrogante sobre la inteligencia de Bernardette.  Muchos sugieren que no era inteligente. Es cierto que ella aprendía con dificultad y hasta ella misma decía que tenía "mala cabeza", queriendo decir que tenía poca memoria.   Al habérsele negado la posibilidad de estudiar, Bernardette, a los 13 años de edad, todavía no sabía ni leer ni escribir. El maestro Jean Barbet, quién en una ocasión le dio clases de catecismo, decía de ella: "Bernardette tiene dificultad en retener las palabras del catecismo porque no puede estudiarlas, ya que no sabe leer, pero ella hace un gran esfuerzo en comprender el sentido de las explicaciones. Aún mas, ella es muy atenta y, especialmente, muy piadosa y modesta". Sin duda Bernardita había sabido cultivar un gran tesoro de Dios: un corazón adornado de las mas bellas virtudes cristianas: inocencia, amabilidad, bondad, caridad y dulzura.



El sacerdote de Bartres, Abbé Arder, si bien se marchó a un monasterio poco después que llegara Bernardette, en los pocos contactos que tuvo con ella pudo captar la excelencia de su corazón. El tenía mucha fe en las apariciones de La Salette (1846), ocurridas once años atrás y así comparaba a Bernardette con los niños de La Salette.

Decía:  "Ella me parece una flor toda envuelta con perfume divino. Yo le aseguro que en muchas ocasiones cuando la he visto, he pensado en los niños de La Salette. Ciertamente, si la Santísima Virgen se le apareció a Maximino y a Melania, lo hizo en orden a que ellos se convirtieran en simples y piadosos como ella."

Ni la ignorancia, ni la pobreza, ni el aspecto enfermizo de Bernardette le previnieron de apreciar en ella la simplicidad y la piedad.



Decía el Sacerdote en una ocasión: "Mira a esta pequeña. Cuando la Virgen Santísima quiere aparecerse en la tierra, ella escoge niños como esta"

Sus palabras fueron proféticas ya que a los pocos meses la Virgen se le comienza a aparecer en la gruta de Massabielle, cerca de Lourdes.

Cuando Bernardette vio que su deseo de prepararse para recibir la Comunión no era posible en Bartres, le pidió a María Lagues que le permitiera ir a Lourdes donde insistió a sus padres que le concedieran regresar a casa.  Quería recibir la Primera Comunión y tendría que empezar las clases de catecismo inmediatamente quería recibirla en 1858. Sus padres accedieron y regresó a Lourdes el 28 de enero, de 1858, solo 14 días antes de la primera aparición de la Virgen.


Es importante, por lo tanto, comprender la razón por la que Bernardette se encontraba en Lourdes cuando tenía 14 años y comenzaron las apariciones: ella buscaba con todo su corazón recibir la Santa Comunión. Las Virgen visita a un alma muy pura llena de amor por su Hijo, un alma dispuesta a cualquier sacrificio para llevar a cabo la obra de Dios.  Bernardette, al verse impedida de recibir la comunión, recurre a la Virgen, reza diariamente el rosario y la Virgen le abre las puertas.  La Virgen sabe que puede confiar en ella el trascendente mensaje que desea comunicar al mundo.



Primeras revelaciones

Bernadette Soubirous (1866).
El 11 de febrero de 1858, y durante seis meses, Bernadette recibió las revelaciones de la Virgen María en la advocación de la Inmaculada Concepción en la pequeña gruta de Masse-Vieille (hoy llamada Massabielle). El lugar estaba conformado por una roca que cubría una gruta alargada, de unos ocho metros de ancho. Aquel jueves 11 de febrero se había terminado la leña en la casa y Bernadette se ofreció para ir a recogerla cuesta abajo, a la vera del torrente Gave, un pequeño río, con su hermana Toinette y Juana Abadie.

Las tres niñas descendieron hasta Masse-Vieille.

 Pero como Bernardita sufría de asma, no podía meter los pies en agua fría, y las aguas de aquel riachuelo estaban muy heladas. Por eso ella se quedó a un lado del río, mientras las dos compañeras iban a buscar la leña.

Según su relato, Bernadette oyó un fuerte rumor de viento, pero al volverse vio que todo estaba tranquilo y que los árboles no se habían movido. Por segunda vez oyó el mismo rumor, pero entonces en el interior de la gruta vio a una «jovencita»



Así narró Bernadette la primera aparición:


 “Sentí como un fuerte viento que me obligó a levantar la cabeza. Volví a mirar y vi que las ramas de espinas que rodeaban la gruta de la roca de Masabielle se estaban moviendo. En ese momento apareció en la gruta una bellísima Señora, tan hermosa, que cuando se le ha visto una vez, uno querría morirse con tal de lograr volverla a ver".

"Ella venía toda vestida de blanco, con un cinturón azul, un rosario entre sus dedos y una rosa dorada en cada pie. Me saludó inclinando la cabeza. Yo, creyendo que estaba soñando, me restregué los ojos; pero levantando la vista vi de nuevo a la hermosa Señora que me sonreía y me hacía señas de que me acercara. Pero yo no me atrevía. No es que tuviera miedo, porque cuando uno tiene miedo huye, y yo me hubiera quedado allí mirándola toda la vida.

Entonces se me ocurrió rezar y saqué el rosario. Me arrodillé. Vi que la Señora se santiguaba al mismo tiempo que yo lo hacía. Mientras iba pasando las cuentas de la camándula Ella escuchaba las Avemarías sin decir nada, pero pasando también por sus manos las cuentas del rosario. Y cuando yo decía el Gloria al Padre, Ella lo decía también, inclinando un poco la cabeza. Terminando el rosario, me sonrió otra vez y retrocediendo hacia las sombras de la gruta, desapareció".




 2ª aparición: 14 de febrero.

A los pocos días, la Virgen vuelve a aparecer ante Bernardita en la misma gruta.
Sin embargo, al enterarse su madre se disgustó mucho creyendo que su hija estaba inventando cuentos, al mismo tiempo algunos pensaban que se trataba de un alma del purgatorio, y a Bernardita le fue prohibido volver a la roca y a la gruta de Masabielle.

A pesar de la prohibición, muchos amigos de Bernardita le pedían que volviera a la gruta; ante ello, su mamá le dijo que consultara con su padre. El señor Soubiruos, después de pensar y dudar, le permitió volver el 18 de febrero.




3ª aparición: 18 de febrero.

Esta vez, Bernardita fue acompañada por varias personas. Al llegar todos los presentes comenzaron a rezar el rosario; es en ese momento que Nuestra Madre se aparece por tercera vez. Bernardita narra así esta aparición:

"Cuando estábamos rezando el tercer misterio, la misma Señora vestida de blanco se hizo presente como la vez anterior.

 Yo exclamé: 'Ahí está'. Pero los demás no la veían. Entonces una vecina me acercó el agua bendita y yo lancé unas gotas de dicha agua hacia la visión. La Señora se sonrió cuando el agua tocó sus pies, pero sigue sin hablar, Yo le dije: 'Si vienes de parte de Dios, acércate'. Ella dio un paso hacia delante".
 Tomó el rosario y se persignó con el. Empezaron ambas a rezarlo. e hizo la señal de la cruz.
Las burlas y risas comienzan contra Bernadette.


Luego, la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".

Luego de este intenso momento que cubrió a todos los presentes, la noticia de las apariciones se corrió por todo el pueblo, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, aunque otros se burlaban





 4ª aparición: 19 de febrero.

Bernadette llega a la Gruta con una vela bendecida y encendida. De aquel gesto nacerá la costumbre de llevar velas para encenderlas ante la Gruta.




5ª aparición: 20 de febrero.

La Señora le ha enseñado una oración personal. Al terminar la visión, una gran tristeza invade a Bernadette.






 6ª aparición: 21 de febrero.

En algunos momentos la aparición parecía hacerse hacia atrás, y como hundirse en el interior de la roca. Bernadette se acercaba a ella de rodillas. Observó que la Virgen se había puesto triste. Le pregunto, ¿qué te pasa?, ¿qué puedo hacer? La Virgen respondió: “Rogad por los pecadores”.
Mientras, las autoridades acusan a la pequeña joven de perturbar el orden público y la amenazan con la cárcel.

La niña mantuvo una consistente actitud de calma durante los interrogatorios, sin cambiar su historia ni su actitud, ni pretender tener un conocimiento más allá de lo dicho respecto de la visión descripta.



7ª aparición: 23 de febrero.

En esta ocasión es la primera vez que la Virgen formula una orden concreta.
La Virgen le dijo: “Y ahora, hija mía, ve a decir a los sacerdotes que aquí, en este lugar, debe levantarse un Santuario, y que a el debe venirse en procesión”.

Bernadette se dirigió inmediatamente hacia la Iglesia a darle el mensaje alPárroco Peyramale. El sacerdote le preguntó el nombre de la Señora y que le pidiera de su parte que hiciese el milagro de hacer florecer el rosal silvestre sobre el que se aparecía.






8ª aparición: 24 de febrero.

Bernadette le contó a la Virgen lo que el sacerdote le había pedido. La Virgen solo sonrió, sin decir una palabra. Después la mando a rogar por los pecadores y exclamo tres veces: ¨¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!¨ Le hizo repetir estas palabras y Bernadette lo hacía mientras se arrastraba de rodillas hasta el fondo de la gruta. “¡Ruega a Dios por los pecadores! ¡Besa la tierra en penitencia por los pecadores!”
Ella lo hacía y miraba a la gente pidiendo lo mismo.
Un día la Virgen la mandó a subir y bajar varias veces la gruta de rodillas, la Virgen tenía la cara de tristeza. Dio otro secreto personal a Bernadette que no debía decir a nadie.


9ª aparición: 25 de febrero.

La Virgen le confía el tercer y último secreto para Bernadette. Y ahora -le dijo la Virgen después de un momento de silencio- 

“ve a beber y lavarte los pies a la fuente, y come de la hierba que hay allí”. Bernadette miro a su alrededor pues no miraba ninguna fuente. Ella pensó que la Virgen la mandaba al torrente y se dirigió hacia allá. La Virgen la detuvo y le dijo: “No vayas allá, ve a la fuente que está aquí”. Le señaló hacia el fondo de la gruta.

Bernadette subió y, cuando estuvo cerca de la roca, buscó con la vista la fuente no encontrándola, y queriendo obedecer, miró a la Virgen. A una nueva señal Bernadette se inclinó y escarbando la tierra con la mano, pudo hacer en ella un hueco.

De repente se humedeció el fondo de aquella pequeña cavidad y viniendo de profundidades desconocidas a través de las rocas, apareció un agua que pronto llenó el hueco que podía contener un vaso de agua. Mezclada con la tierra cenagosa, Bernadette la acerco tres veces a sus labios, no resolviéndose a beberla.

Pero venciendo su natural repugnancia al agua sucia, bebió de la misma y se mojó también la cara. Todos empezaron a burlarse de ella y a decir que ahora si se había vuelto loca. “¿Sabes que la gente cree que estás loca por hacer tales cosas?”, A lo que ella contestaba: “¡ES POR LOS PECADORES!”
Pero, ¡…misteriosos designios de Dios!, con su débil mano y con sus labios acababa Bernardita de abrir, sin saberlo, el manantial de las curaciones y de los milagros más grandes que han conmovido la humanidad.







10ª aparición: 27 de febrero.

La Virgen permanece silenciosa. Bernadette bebe agua del manantial y hace los gestos habituales de penitencia.











 11ª aparición: 28 de febrero.

Más de mil personas asisten a la aparición. Bernadette reza, besa la tierra y se arrastra de rodillas en señal de penitencia.










12ª aparición: 1 de marzo.

Bernadette reza, bebe del agua del manantial y se lava con ella.












13ª aparición: 2 de marzo.

Bernadette fue de nuevo a ver al párroco de Lourdes, recordándole la petición de la Virgen de levantar un Santuario en el lugar de las apariciones.




14ª aparición: 3 de marzo.

A las siete de la mañana, cuando ya hay allí tres mil personas, Bernadette se encamina hacia la Gruta; pero ¡la Visión no aparece! Al salir del colegio, siente la llamada interior de la Señora; acude a la Gruta y vuelve a preguntarle su nombre. La respuesta es una sonrisa.
El párroco Peyramale vuelve a decirle: “Si de verdad la Señora quiere una capilla, que diga su nombre y haga florecer el rosal de la Gruta.”



15ª aparición: 4 de marzo.

El gentío cada vez más numeroso (alrededor de ocho mil personas) está esperando un milagro al finalizar estos quince días. La visión permanece silenciosa. El cura Peyramale se mantiene en su postura. Durante los veinte días siguientes, Bernadette no acudirá a la Gruta; no siente dentro de sí la irresistible invitación.










16ª aparición: 25 de marzo.

Por fin la Virgen revela su nombre; pero el rosal silvestre sobre el cual posa los pies durante las apariciones no florece. Bernadette cuenta: “LEVANTÓ LOS OJOS HACIA EL CIELO, JUNTANDO EN SIGNO DE ORACIÓN LAS MANOS QUE TENÍA ABIERTAS Y TENDIDAS HACIA EL SUELO, Y ME DIJO:
QUE SOY ERA IMMACULADA COUNCEPCIOU.”



Bernadette salió corriendo, repitiendo sin cesar, por el camino, aquellas palabras que no entiende. Palabras que conmueven al buen párroco, ya que Bernadette ignoraba esa expresión teológica que sirve para nombrar a la Santísima Virgen. Que había sido solemnemente proclamado dogma católico el 8 de diciembre de 1854, apenas tres años antes por el papa Pío IX.

 


17ª aparición: 7 de abril.

Durante esta Aparición, Bernadette sostiene en la mano su vela encendida, y en un cierto momento la llama lame su mano sin quemarla. Este hecho es inmediatamente constatado por el médico, el doctor Douzous.

Narración del milagro del cirio:

“Este día, Bernadette volvió a la gruta, rodeada de una verdadera multitud de personas que oraban con ella.

Bernadette arrodillada como era de costumbre habitual, tenía en la mano izquierda la vela encendida que le acompañaba en todas las ocasiones y la apoyaba en el suelo. Absorta en la contemplación de la Reina de los cielos, y más sabiendo ahora con seguridad que era la Virgen Santísima, levanto sus manos y las dejo caer un poco, sin percatarse que las tenía sobre el extremo de la vela encendida; entonces la llama comenzó a pasar entre sus dedos y a elevarse por encima de ellos, oscilando de un lado para el otro, según fuera el leve soplo del viento. Los que estaban ahí gritaban: “se quema”.

Pero ella permanecía inmóvil. Un médico que estaba cerca de Bernadette sacó el reloj y comprobó que por más de un cuarto de hora la mano estuvo en medio de la llama, sin hacer ella ningún movimiento. Todos gritaban ¡milagro! El médico comprobó que la mano de Bernadette estaba ilesa. Después que terminó la aparición: uno de los espectadores aproximó a la mano de Bernadette la llama de la misma vela encendida, y ella exclamó: “¿Oh que quiere usted, quemarme?”.”


18ª aparición: 16 de julio.

Bernadette siente interiormente el misterioso llamamiento de la Virgen y se dirige a la Gruta; pero el acceso a ella estaba prohibido y la gruta, vallada. Se dirige, pues, al otro lado del Gave, enfrente de la Gruta. “ME PARECÍA QUE ESTABA DELANTE DE LA GRUTA, A LA MISMA DISTANCIA QUE LAS OTRAS VECES, NO VEÍA MÁS QUE A LA VIRGEN, ¡JAMÁS LA HABÍA VISTO TAN BELLA!”





La gran revelación:
«Yo soy la Inmaculada Concepción»


Dominique Peyramale, párroco de Lourdes.
El martes 2 de marzo, pidió dos cosas a Bernadette: que se hicieran procesiones a la gruta y se construyera allí mismo una capilla en su honor. Acompañada por dos de sus tías, Bernadette acudió al párroco, padre Dominique Peyramale, con el pedido.


 Peyramale era un hombre inteligente que descreía de visiones y milagros. Edificar una capilla... «Pero, ¿en honor de quién?» preguntaron los prelados a quienes Bernadette refirió el coloquio.

La «Señora» le revelaría su identidad en su decimosexta aparición, el 25 de marzo, en términos que Bernadette no comprendió plenamente en un principio:

«Yo soy la Inmaculada Concepción»

(literalmente, «Qué soï era immaculado councepcioũ», que según la normativa estándar actual se expresa Que soi era immaculada concepción).



Bernadette refirió la revelación de la identidad de la virgen al clero, ante todo al Padre Peyramale -párroco de Lourdes-, y también al abate Pène, al abate Serres, al abate Pomian... Se sucedieron interrogatorios permanentes e incisivos de parte de diferentes autoridades civiles francesas y autoridades eclesiásticas de la Iglesia católica. En efecto, Bernadette poseía poca instrucción, como la mayoría de su pueblo, y las dudas acerca de su capacidad para haber leído o inventado semejantes palabras valieron la atención del sacerdote del lugar.

Tres años antes, el de 8 de diciembre de 1854, el papa Pío IX había explicitado el dogma de la «Inmaculada Concepción» que sostiene que la Virgen María, madre de Dios, a diferencia de todos los demás seres humanos, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia del Señor Dios y en atención a los méritos de Cristo-Jesús.



En la aparición, la Señora se presentó con las palabras «Yo soy la Inmaculada Concepción. En efecto, en el Evangelio de Juan, Jesús se presenta con el nombre «Yo soy» (por ejemplo, Juan 8, 24.28.58; Juan 13, 19), al que a menudo completa con un predicado que cualifica su persona y su misión: «Yo soy el pan de vida» (Juan 6, 35.48), «Yo soy la luz del mundo» (Juan 8, 12); «Yo soy el buen pastor» (Juan 10, 11.14); «Yo soy la resurrección y la vida» (Juan 11, 25); «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Juan 14, 6); «Yo soy la vid verdadera» (Juan 15, 1). Jesús se presentaba así como aquél en quien se realizan los bienes esperados.

 En Lourdes, María -en seguimiento de la tradición del Evangelista San Juan- se presenta a sí misma como aquella «llena de gracia» en quien, según la Santa Iglesia católica, se realizaron -en atención a Jesucristo- las maravillas de Dios: «Yo soy la Inmaculada Concepción».

El agua del manantial




El manantial de agua encontrado por Bernadette por indicación de la Virgen resultó ser fuente de numerosos hechos extraordinarios.








El agua milagrosa de Lourdes ha sido analizada por hábiles químicos: es un agua virgen, muy pura, un agua natural que carece de toda propiedad térmica. Además tiene la peculiaridad que ninguna bacteria sobrevive en ella.



Simboliza la Inmaculada Concepción, 
en cuyo ser nunca hubo mancha de pecado original ni personal

Posee un alto contenido en sales minerales, no contiene nada que justifique los milagros que se le atribuyen: la curación de enfermos crónicos, o incluso terminales... De hecho, en Lourdes se puede consultar el archivo de las curaciones.






La gruta de la Virgen de Lourdes.
El santuario y la talla de la Virgen

En ese lugar se levantó el Santuario de Lourdes donde desde entonces han ocurrido numerosas curaciones inexplicables para la ciencia.
 La talla de la Virgen colocada desde entonces en la gruta, fue esculpida por el escultor Joseph Hughes Fabisch (1812-1886), profesor de la Academia de las Ciencias, las Artes y las Letras de Lyon, entre fines de 1863 y comienzos de 1864.


 Foto de Bernadette en la gruta, en 1862, cuatro años después de las apariciones

 En referencia a la Virgen, Bernadette solía decir: «Jamás he visto mujer tan hermosa». El artista debió realizar distintas correcciones a su obra, en la que Bernadette no reconocía a la «Señora» de las apariciones. Ya en otras ocasiones, ante los modelos de estatuas sobre los que se le había pedido su opinión, Bernadette había exclamado: «¡Madre mía, cómo se os desfigura!» Cuando vio la imagen terminada que representaba a la Inmaculada Concepción esculpida en mármol de Carrara, Bernadette dijo: «Sí, ésta es hermosa... pero no es Ella». En efecto, la estatua -siguiendo los cánones estéticos de su época más que las indicaciones de Bernadette- no reflejaba la sonrisa, la sencillez, la humildad, la belleza y la naturalidad que Bernadette señalaba tenía la Virgen.


«La Inmaculada Madre de Dios se ha aparecido»


El último interrogatorio ante la comisión eclesiástica presidida por Bertrand-Sévère Laurence, obispo de Tarbes, tuvo lugar el 1 de diciembre de 1860. El obispo terminó emocionado, al repetir Bernadette el gesto y las palabras que la Virgen hiciera el 25 de marzo de 1858: «Yo soy la Inmaculada Concepción». El 18 de enero de 1862, el obispo de Tarbes publicó la carta pastoral con la cual declaró que «la Inmaculada Madre de Dios se ha aparecido verdaderamente a Bernadette».


BERNARDETTE DESPUÉS DE LAS APARICIONES


La humilde jovencita escogida para tan gran misión, permaneció después de las apariciones como era antes, es decir la Virgen se encargo de conservarla sencilla, humilde y modesta. No le gustaban el bullicio ni la popularidad.

Pasaba como una más, excepto por sus virtudes, por su inocencia, su candor y rectitud en su obrar. Hizo su primera comunión el mismo año 1858, el 3 de junio, día de Corpus Christi.

Dios seguía visitándola, no con brillantes apariciones, sino por la prueba amarga de los sufrimientos: de la incomprensión, burla, casi siempre estaba enferma, soportaba dolores de toda clase, recogida y resignada con paciencia. Sufría de asma crónica, tuberculosis, vómitos de sangre, aneurisma, gastralgia, tumor de una rodilla, caries en los huesos, abscesos en los oídos que le ocasionaron sordera, que esta se le quito hasta un poco antes de su muerte.



La Virgen le dijo a Bernardette: "No te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el próximo". Y estas palabras de la Virgen se cumplieron plenamente en nuestra santa.  Mucho tuvo que sufrir durante su vida hasta su muerte a los 35 años.   La salud de Bernardette era muy delicada, muchas veces tenía que estar en cama con fiebre; tenía días bien críticos con ataques de asma que muchas veces eran bien dolorosos.

Muchos encontraban cura en la fuente de Lourdes, pero no Bernardette.  Un día le preguntaron: "¿No tomas del agua de la fuente?. Estas aguas han curado a otros, ¿por qué no a ti?. Esta pregunta insidiosa pudo haberse convertido en una tentación para Bernardette en no creer en la aparición, pero ella no se turbó. Le respondió:

"La Virgen Santísima quizás desea que yo sufra. Lo necesito"

¿Porqué tu más que otros?

-"El buen Dios solo lo sabe".

¿regresas algunas veces a la gruta?

- "Cuando el Párroco me lo permite".

¿Porqué no te lo permite todo el tiempo?

-"Porque todos me seguirían".

Antes habías ido aún cuando se te había prohibido

- "eso fue porque fui presionada."

La Virgen Santísima te dijo que serías feliz en el otro mundo, así que estas segura de ir al cielo.

- "Oh no, eso será solo si obro bien".

¿Y no te dijo Ella que hacer para ir al cielo?

-"Nosotros lo sabemos muy bien; no es necesario que yo lo diga".



ULTIMOS AÑOS EN LOURDES

Bernardette no podía recibir en su casa el cuidado que ella necesitaba para su frágil salud y el gran número de visitantes curiosos le causaban fatiga. Viendo esta necesidad, Abbé Peyramale pidió a la Superiora del Hospicio de Lourdes que acogiera a la niña. Le dijo:

"Es con ustedes que la niña debe estar. Ustedes pueden darle el cuidado que ella necesita en todos los aspectos".

En el año 1860, las Hermanas de la Caridad de Nevers, que servían el hospital y la escuela, le ofrecieron un asilo titular. Desde aquel día permaneció bajo su techo, con su salud delicada, pero con su consigna de siempre: no llamar la atención de nadie.  Aún cuando sus padres ya se habían mudado de la cárcel y vivían en un molino, le dieron permiso sin dificultades de permanecer con las hermanas. Su madre lloró por su partida pero sabía que era por el bienestar de la niña.







En el hospicio Bernardette fue asignada bajo el cuidado de la Hermana Elizabeth, quien le debía enseñar a leer y escribir mejor. Bernardette tenía 16 años, era julio de 1860.  La superiora le dijo a la Hna. Elizabeth: "se dice que ella no es muy inteligente, mira a ver si es posible hacer algo con ella".

La Hna. Elizabeth al entrar en contacto con Bernardette diría: "Encuentro en ella una inteligencia muy viva, un candor perfecto y un corazón exquisito". Ella diría a la madre superiora: "Mi querida Madre, la han engañado. Bernardette es muy inteligente y asimila muy bien la doctrina que se le da."

Sin ser brillante, Bernardette adquirió gran cantidad de conocimiento elemental. En su tiempo en el hospicio,  permaneció siendo una niña de su edad. Era recta, sincera, piadosa pero traviesa, muy vivaz, a quien le encantaba reír, jugar y bromear. Muchas veces la ponían a cuidar niños más pequeños, como era la costumbre en las escuelas elementales y Bernardette se mostraba tan joven y juguetona como la más pequeña niña.




Uno de los niños diría mas tarde:

"Bernardette era tan simple. Cuando le pedían que nos cuidara, lo hacía de una manera tal, que parecía otra niña jugando con nosotros, que no nos hacía pensar tanto en su aventura milagrosa. Criados con este pensamiento de que nuestra compañera había visto a la Virgen, lo considerábamos tan natural como un niño de hoy día que ha visto al presidente de la república"

Bernardette era completamente natural en su comportamiento diario, sin embargo era muy seria tocante a su vida Cristiana.

Al crecer, Bernardette tuvo como toda joven, sus momentos de vanidad, queriendo estar arreglada y lucir bien. Pero todas estas vanidades pasaron por ella rápidamente y sin dejar ningún rastro en su corazón.

Decía la Hna. Victorina: "La fiebre pasó rápidamente y no dañó su profunda piedad".

La comunidad contaba con las oraciones de Bernardette. Un día una religiosa, la Madre Alejandrina, sufrió una torcedura y el médico le mandó a tener reposo. Pero ella era muy activa y le pidió a Bernardette que le pidiera a la Virgen que la curara. Bernardette inmediatamente fue a rezar ante la estatua de la Virgen en la capilla. Oró con todo su corazón. ¿Qué pasó?... no sabemos nada más que al otro día el doctor encontró a la Madre Alejandrina ocupada en su trabajo, como si nada hubiese pasado.




LA VOCACIÓN RELIGIOSA

La Virgen Santísima le dio una gracia especial al llamarla a la vida religiosa. Parece que nunca Bernardette consideró en serio el matrimonio. A los 19 o 20 años, en 1863, la vocación de ser religiosa se le presentó claramente. Había considerado vagamente ser carmelita, pero no fue difícil hacerle comprender que su salud era muy delicada para enfrentar los rigores del Carmelo.

Fue el Obispo Forcade de Nevers, que tenía en su diócesis la Casa Madre de las Hermanas de la Caridad del hospicio y la escuela de Lourdes, quien contribuyó definitivamente en su orientación. El le preguntó cuáles eran sus intenciones para el futuro y ella le respondió:

"Señor Obispo, todo lo que pido es quedarme en esta casa como una sierva"

Pero hija mía, ¿no has pensado en llegar a ser una religiosa como las hermanas a las que tan apegada estás?.

"Oh, Señor Obispo, nunca he creído que esto pudiese ser para una ignorante y pobre niña como yo. Usted sabe bien que soy pobre y no tendría la dote necesaria".

No es la pobreza lo que debe detenerte. Se puede hacer una excepción a la regla y recibir a una joven sin dote, si ella tiene signos claros de vocación".

"Señor Obispo, sus palabras me han tocado profundamente, le prometo que pensaré en ellas" .

Bernardette comprendía que una decisión como esta no se hace sin consideración y reflexión. El Obispo estaba muy complacido con su prudencia y le recomendó que se tomara su tiempo e hiciera su decisión con completa libertad y sin apresuramiento.


En Agosto de 1864, Bernardette dijo a la Madre Superiora del Hospicio:

"Madre mía, he orado mucho para saber si estoy llamada a la vida religiosa. Creo que la respuesta es "sí". Yo quisiera entrar en su congregación si soy aceptada. Permítame pedirle que le escriba al Obispo".

En respuesta la superiora abrazó a Bernardette y sus lágrimas de gozo fueron su afectuosa respuesta.

Habiendo hecho su elección, más ataques de enfermedad y la necesidad de tratar varios remedios retardaron la puesta en práctica de su promesa.

En 1866 escribió: "Estoy mas presionada que nunca a dejar el mundo. Ahora he decidido definitivamente y espero dejarlo pronto".

Por fin llegó el gran día a comienzos de Julio de 1866, tenía 22 años de edad. Por última vez fue a la amada gruta donde su despedida fue de todo corazón. "¿Ven la gruta?, era mi cielo en la tierra". Al día siguiente se despidió de su familia y en Julio 4 1866, Bernardette dejó su pueblo natal para nunca más volver.

Antes de partir improvisa una oración tomando como pauta el Magnificat: acción de gracias por la pobreza de su esclava. Se dirige directamente a María: "Si, Madre querida, tu te has abajado hasta la tierra para aparecerte a una débil niña..Tu, reina del cielo y la tierra, has querido servirte de lo que había de mas humilde según el mundo".



LA RELIGIOSA, LA SANTA

Se va para comenzar su noviciado. Llegaron al convento de las Hermanas de la Caridad de Nevers, el 7 de julio de 1866 en la noche. El domingo Bernardette tuvo un ataque de nostalgia que le llevó a estar llorando todo el día. La animaban diciéndole que este era un buen signo ya que su vida religiosa debía empezar con sacrificio. En los anales de la Casa Madre se lee:

"Bernardette es en realidad todo lo que de ella hemos oído, humilde en su triunfo sobrenatural; simple y modesta a pesar de que todo se le ha unido para elevarla. Ella ríe y es dulcemente feliz aunque la enfermedad se la está comiendo. Este es el sello de la santidad, sufrimiento unido a gozo celestial."

Estadía con las Hermanas de la Caridad de Nevers
La escena de su profesión religiosa, concertada con la superiora, madre Josefina Imben, se hizo famosa. Mientras que todas las novicias, después de la profesión, recibieron el crucifijo, el libro de las constituciones y la carta de obediencia, Bernadett no recibió nada. La madre Josefina dijo, explicándose: «No hace nada bien». Entre las monjas, Bernadett sufrió no sólo por su mala salud, sino también a causa de que la superiora no creía ni en sus visiones ni en sus dolencias. Desde octubre de 1875, la historia de Bernadette se confunde con la historia de sus enfermedades. La joven Bernardett cojeaba, y fue reprendida varias veces. Incluso la priora no la dejaba salir de su celda, pues decía que quería llamar la atención. 

En diciembre de 1877, se vio precisada de guardar cama por dolores en una rodilla. En febrero de 1878, tuvo una recaída de asma y sufrió vómitos de sangre. A partir de diciembre de 1878 permaneció definitivamente en cama. La realidad era muy otra de la que suponía la madre superiora: Bernarda sufría de un tumor en su pierna, más concretamente, de tuberculosis ósea diagnosticada en último estadio, extremadamente dolorosa. No por ello había cejado en su trabajo: enfermera y sacristana durante los nueve años que compartió con las hermanas de la Congregación, hasta que no pudo más por los agudos ataques de asma y la enfermedad que padecía.






HERMANA MARÍA BERNARDA (MARIE BERNARD):

Ni la superiora, la hermana Josefina Imbert, ni la maestra de novicias Madre María Teresa Vausou, entendían el tesoro que se les había confiado. Sí, admitían que la Virgen se le apareció, pero la veían tan "ordinaria", que tenían dificultad en ver santidad en ella. Su idea de santidad aparentemente era diferente a la de la Iglesia.



En el proceso diocesano de Beatificación, el Reverendo P. Peach, profesor de teología dogmática en el seminario de Moulins, les dijo a sus estudiantes:

"El testimonio llegó a esto, que Bernardette era muy ordinaria. Pero cuando se les preguntó si ella era fiel a las reglas, si tenía que ser corregida por desobediencia o en referencia a la pobreza y castidad, todas se apresuraron a decir: "Oh no, nada de eso".

¿Por qué sus superioras la juzgaban tan mal?; solo se puede encontrar respuesta en que era parte de la Providencia Divina para la santificación de Bernardette. De manera particular la Maestra de Novicias, Madre María Teresa Vauzou, quién fue la causante de muchos sufrimientos espirituales de Bernardette durante los 13 años que vivió en el convento. La Madre María, quien era estimada por su ojo agudo y su penetración psicológica, nunca fue capaz de leer en esta alma límpida su íntima unión con Dios, ni tampoco su total abandono a los deseos de su divina voluntad, la cual formaba su vida interior.

Bernardette, sin haber estudiado sobre las formas de oración, pasaba horas en ella, recitando su rosario con gran fervor. Vivía en unión perpetua con la Virgen Santísima y a través de Ella con Jesucristo.

"Bernardette estaba totalmente perdida en Dios".

Al recibir el hábito de postulante, recibió su nombre de religiosa el cual sería su mismo nombre bautismal, Sor María Bernarda.



PROFESIÓN ANTICIPADA:

Tres semanas después de haber recibido el hábito, Bernardette enfermó de gravedad con un nuevo ataque de tuberculosis y tuvo que ser puesta en la enfermería.

Esta crisis de sofocación asmática y de tos fue tan seria que el médico pensaba que su muerte era inminente.

La Madre Superiora llamó al Obispo y este le administró el Sacramento de Extrema Unción, pero ella no pudo recibir el Viático porque constantemente estaba vomitando sangre. Pensando que Bernardette estaba a punto de morir, la Madre Superiora quiso darle el consuelo de pronunciar sus votos. Habló con el Obispo, y la comunidad dio su aprobación unánime.







Sabiendo lo que iban a hacer, Bernardette respondió con una sonrisa de agradecimiento. Fue el Obispo Forcade quien presidió la ceremonia. Bernardette dio su consentimiento por medio de signos ya que no podía hablar. Entonces le fue dado el velo de profesa. Se pensaba que estaba a punto de morir, pero Bernardette siempre ponía su salud en las manos de la Virgen.

La nueva religiosa se durmió y se despertó a la mañana siguiente en un estado de felicidad que ella declaró a su Superiora: "Mi Reverenda Madre, usted me hizo hacer la profesión religiosa porque pensaba que iba a morir. Bueno, mire no voy a morir" .

La Madre Superiora entonces le respondió: "Tonta, tú sabías que no ibas a morir y no nos lo dijiste. En este caso, si no has muerto para mañana en la mañana, te quitaré el velo".

Y la hermana María Bernarda, con admirable sumisión heroica, le respondió simplemente:

"Como usted desee, reverenda Madre". Y a pesar del dolor que esto le causaba, supo aceptar este cáliz que el Señor le enviaba.

 Su madre murió en Diciembre 8, 1866, tenía 45 años y esta fue una de las tristezas más grandes que experimentó. En medio de su dolor dijo al Señor:

"¡Mi Dios, tú lo has querido! Yo acepto el cáliz que me das. Que tu Nombre sea bendito".

Durante su noviciado, Bernardette fue tratada más severamente y quizás más cruelmente que las otras novicias. Sus compañeras decían: "No es bueno ser Bernardette". Pero ella lo aceptaba todo y veía en ello la mano de Dios.

Bernardette profesó el 30 de octubre de 1867 con el nombre de Sor María Bernarda. Tenía 23 años. Sin embargo, la felicidad de ese momento fue teñida por una ruda humillación.


Cuando llegó el momento de distribuir a las nuevas profesas los trabajos, la Madre Superiora respondió a la pregunta del Obispo: "¿Y la hermana Marie Bernard?, "Oh, Señor Obispo, no sabemos que hacer. Ella no es buena para nada". Y prosiguió: "Si desea, Señor Obispo, podemos tratar de usarla ayudando en la enfermería". A lo cual el Obispo consintió. La hermana Marie Bernard recibió el dolor de esta humillación en su corazón, pero no protestó, ni lloró, simplemente aceptó el cáliz.




S.S. JUAN PABLO II


Otro cáliz que pronto tomaría fue la muerte de su padre en 1871, 6 años después que su mamá. Supo de la muerte de su papá, a quien no había visto más desde que dejó Lourdes, pero sabía que había muerto en la fe.

Una hermana la encontró llorando a los pies de la estatua de la Virgen y cuando la hermana la iba a consolar ella le dijo:

"Mi hermana, siempre ten una gran devoción a la agonía de nuestro Salvador. El Sábado en la tarde le oré a Jesús en agonía por todos aquellos que morirían en ese momento, y fue precisamente en el mismo momento en que mi padre entró a la eternidad. Que consuelo para mí el quizás haberle ayudado".




S.S. JUAN PABLO II


Muchas tribulaciones tuvo que pasar; humillaciones, grandes y pequeñas se apilaban sobre ella y ella decía:

"Cuando la emoción es demasiado fuerte, recuerdo las palabras de nuestro Señor, "Soy Yo, no tengan miedo". El rechazo y humillaciones de mis Superioras y compañeras inmediatamente agradezco a nuestro Señor por esta gran gracia. Es el amor de este Buen Maestro el que hará desaparecer el árbol del orgullo en sus malas raíces. Mientras más pequeña me hago, más crezco en el Corazón de Jesús."

A Bernardette se le concedió un gran regalo al comienzo de 1874. Había sido asistente de enfermería, un trabajo que amaba mucho, pero sus fuerzas se diminuían.

Después de un ataque de bronquitis en el otoño de 1873, por el cual tuvo que ir al hospital, se determinó que estaba muy débil para seguir ayudando en la enfermería y se le dio el trabajo de menos esfuerzo físico en el Convento, el cual era al mismo tiempo el más importante, y el cual ella amó mucho más que el de ayudante de enfermería; la nombraron asistente de sacristán.

Su nueva posición le daba la oportunidad de pasar mucho tiempo en la capilla, cerca del Santísimo Sacramento. Estaba casi sin supervisión, lo que le permitía hablarle al Señor en el Tabernáculo, sin que nadie pensara que ella era extraña.

Manejaba todos los artículos sagrados con gran reverencia. El corporal, los purificadores y las albas los trataba consciente que Jesús Encarnado los había tocado durante el Sacrificio de la Eucaristía.  Por eso no permitía que nadie le ayudase en este ministerio.

Pero este regalo no duró por mucho tiempo ya que su salud constantemente empeoraba. A partir de 1877 no es más que una inválida. Se le provee cuidado lo más posible y ella obedece todas las prescripciones.

Pronunció sus votos perpetuos el 22 de septiembre de 1878, en un tiempo en que se sentía mejor. Pero no duró mucho.  Al siguiente 11 de diciembre,  retornó a la enfermería, para nunca más salir. Sus últimos meses fueron muy difíciles, haciéndole pasar por la noche oscura del alma. Perdió confianza, la paz del corazón y la certeza del cielo. Fue tentada al desánimo y desesperación. Pensaba que era indigna de la salvación. Este fue su cáliz más amargo y su sufrimiento mayor.

También sufría mucho físicamente. La cama le causó tener la espalda repleta de llagas. Su pierna tuberculosa se le reventó. Desarrolló abscesos en los oídos, los que la hicieron prácticamente sorda por un tiempo. Si no hubieran sido tan evidentes sus síntomas, nadie se hubiese sospechado que estaba enferma.  Su actitud tan serena y gozosa no manifestaba el profundo sufrimiento que padecía. No perdió su fortaleza y su aceptación.

Una hermana le dijo que iba a orar para que el Señor le mandara consolación, ella le respondió:

"No, no, no consolación, solo fortaleza y paciencia".


Muerte e incorruptibilidad de su cadáver

Poco tiempo antes de morir, llegó un obispo que iba camino de Roma. Bernada escribió una carta al papa para que le enviara una bendición. El obispo llevó la carta a Roma y, al regresar de la Santa Sede, le trajo a Bernardette una especial bendición de León XIII y un crucifijo de plata que le enviaba de regalo; era el 15 de abril de 1879. Toda esa semana, Bernardette había sufrido mucho, por las llagas de decúbito. Al día siguiente, el 16 de abril de 1879, con apenas 35 años, murió a las 15.15 horas.

 


Bernardette padeció su pasión durante la Semana Santa de 1879. El día 16 de Abril de 1879 rogó a las religiosas que la asistían que rezaran el rosario, siguiéndolo ella con gran fervor. Al acabar un Ave María, sonrió como si se encontrara de nuevo con la Virgen de la Gruta y murió.  Eran las 3:15 PM.

Sus últimas palabras fueron la conclusión del Ave María:  «La he visto otra vez... ¡Qué hermosa es! Santa María, Madre de Dios,  ruega por mí pobre pecadora....pecadora... ».





Los funerales de Bernadette fueron notables. Las palabras que corrieron en boca de todos fueron: «La santa ha muerto».

Inhumada en la capilla de San José de la casa madre, asistió una inmensa muchedumbre llegada de toda Francia.



Cuerpo incorrupto de Sta. Bernardita Su cuerpo fue puesto en la pequeña Capilla Gótica, situada en el centro del jardín del Convento y la que estaba dedicada a San José. Fue en esta Capilla en la que, después de 30 años, en Septiembre 22, 1909, reconocieron el cuerpo, en vista al proceso de Beatificación diocesano. El cuerpo fue hallado en perfecto estado de preservación. Su piel dura, pero intacta, mantuvo su color. No obstante, el crucifijo y rosario que llevaba en las manos se encontraron cubiertos de óxido. El 25 de agosto de 1913, Pío X inició el proceso de beatificación en Roma que, retrasado por la Primera Guerra Mundial, se reanudó el 17 de septiembre de 1917. El 14 de junio de 1925, Pío XI proclamó beata a Bernadette.


Hubo un segundo reconocimiento en Abril 18, 1925, poco antes de su Beatificación el 12 de Junio de 1925.

Canonización

Finalmente, el 8 de diciembre de 1933, durante el Año Santo de la Redención y Jubileo extraordinario, S.S. Pío XI proclamó «santa» a Bernadette Soubirous, la hija del pobre molinero de Boly.



El texto solemne de la canonización pronunciado por el papa fue:

«En honor de la Santísima e indivisible Trinidad, para la exaltación de la fe católica y para el incremento de la religión cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y la Nuestra, después de madura deliberación y habiendo implorado la ayuda divina, el parecer de nuestros venerables hermanos los cardenales de la santa Iglesia romana, los patriarcas, los arzobispos y obispos, declaramos y definimos santa a la beata María Bernardette Soubirous y la inscribimos en el catálogo de los santos, estableciendo que su memoria será piadosamente celebrada todos los años en la Iglesia universal el 16 de abril, día de su nacimiento para el cielo».

Lourdes se ha convertido en el santuario Mariano más visitado de Europa y el segundo en el mundo, después del Santuario de la Virgen de Guadalupe en México.  Infinidad de enfermos han sido sanados en las aguas milagrosas de Lourdes, pero el mayor milagro siguen siendo las muchísimas conversiones del corazón.



Santa Bernardette todavía se puede observar incorrupta en su capilla en Nevers, dentro de un relicario de cristal donde es objeto de visitas y peregrinaciones hasta hoy y  donde parece estar dormida.  Su dulzura y paz aun toca los corazones.




¡Santa Bernardette, ruega por nosotros!.





Santuario de Nuestra Señora de Lourdes:
Está compuesto, entre otros, por los siguientes lugares:
1. Basílica de La Inmaculada Concepción:
Construída entre 1866 y 1871, está situada encima de la roca 
de la Gruta.


















2.-  Basílica de San Pío X:

Esta basílica, construída en cemento armado siguiendo una novedosa disposición técnica, tiene tres cuartas partes de su superficie bajo tierra. El motivo de su construcción fue la celebración del centenario de las Apariciones, además de responder a una demanda de los directores de peregrinaciones.



Así, el Obispo de entonces, Monseñor Pierre Marie Théas, decidió su construcción en un amplio recinto, para que pudiese servir además de recogimiento a los fieles en caso de lluvia o fuertes calores durante la celebración. Fue consagrada el 25 de Marzo de 1958 por el cardenal Roncalli, que, y en ese mismo año, fue elegido Papa (Juan XXIII).
Tiene forma elíptica (como una quilla de barco invertida) con 58 pilares dobles que sujetan la bóveda. La decoración es realmente austera, destacando los retratos de santos y beatos de gran tamaño del interior. Tiene una capacidad para 25.000 personas, siendo la mayor iglesia de Francia. Lleva el nombre de San Pío X que promovió la comunión frecuente de los fieles y de los niños.



3. Iglesia Santa Bernadette:

Es el último lugar de culto construido en el recinto de los Santuarios (inaugurada en 1988), la Iglesia Santa Bernadette se sitúa frente a la Gruta de Massabielle en la orilla derecha del río Gave de Pau. Esta iglesia moderna, dotada con tabiques desmontables, fue construida en el lugar donde se encontraba Bernadette Soubirous durante la última aparición, el 16 de julio de 1858.




4. Gruta de las apariciones:

Está formada por tres cavidades desiguales. La más grande se ha convertido en el lugar de celebración de la misa. En la parte superior derecha se encuentra la imagen de la Virgen, dentro de un nicho ojival de dos metros de altura. Es ahí el lugar exacto donde se aparecía la Virgen. En el suelo, a la izquierda y delante de la Gruta, está señalado por una placa el sitio exacto donde se encontraba Bernadette: “aquí rezaba Bernadette el 11 de febrero de 1858”.








5. Basílica de Nuestra Señora del Rosario:

Esta basílica, inaugurada en el año 1889 y consagrada en 1901, tiene capacidad para unas 1.500 personas y 60 sillas de ruedas. Está íntimamente unida a la amplia construcción arquitectural de los Santuarios de Lourdes. Es el elemento que principalmente le da su imagen, en particular por la disposición de dos grandes rampas con forma elíptica en el eje de la explanada.





6. La Cripta:

Para acceder a la Cripta, no hay que bajar, sino subir. Se trata de la primera capilla que se construyó en el recinto como respuesta a la petición que la Virgen hizo a Bernadette: “Vaya a decir a los sacerdotes que se construya aquí una capilla”. Las obras se iniciaron el 14 de octubre de 1862, y se inauguró el 19 de mayo de 1866 por Monseñor Laurence, Obispo de Lourdes, con la presencia de Bernadette.
La Cripta es el comienzo de los Santuarios de Nuestra Señora de Lourdes. Es un lugar de adoración silenciosa, personal y de recogimiento al que conduce un largo pasillo cubierto de exvotos, agradecimientos a Dios y a la Virgen María. Tiene una capacidad para 120 plazas (5 sillas de ruedas).





7. Las Piscinas:

El paso por las Piscinas es un momento importante para el peregrino en Lourdes.
Cada año alrededor de 350.000 personas pasan por este lugar y se sumergen en el agua a unos 12° C.



















































Corona En Honor De Santa Bernadette De Lourdes




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Mensaje De María Santísima en las apariciones de Jacarei  el 22 de Abril del 2002
Al profeta Marcos Tadeo Teixeira

Nuestra Señora: “Mi hijo, estoy muy contenta por las meditaciones que compusiste para la corona de Mi hijita Bernadette. Con estas meditaciones el mundo verá cuanto  amé y concedí gracias a esta Mi hijita, extremadamente amada por Mi y viendo el inmenso afecto que tuve por Ella, muchas almas desearan también amarme y obedecerme como Ella hizo.

Mis hijos divulguen todo lo que se ha escrito sobre mi hija Bernardette y denlo a conocer al mundo entero.
Para que cuanto antes el mundo conozca el amor que tengo por ella y por todos mis videntes que verdaderamente me sirven y afín de que se cumplan mis planes y mis secretos iniciados en  Lourdes y que deberán ser llevados a su pleno cumplimiento aquí.


EN LAS 3 PRIMERAS CUENTAS

Oh, María Santísima, mirad el amor de aquella que más os amó en el mundo y os ama más intensamente en el Cielo.


PRIMER MISTERIO

Nosotros os contemplamos oh humilde santa Bernadette en vuestra infancia en Lourdes, pasada en extrema pobreza al lado de vuestros familiares, cuidando de ovejas, privada del estudio del catecismo, en medio de tantas tribulaciones, humillaciones, dolencias y dolores.
Nosotros os pedimos el ejemplo de humildad, por los sufrimientos que tuvisteis, que nos alcancéis de María Santísima, la gracia de la humildad, de los desapegos de los bienes terrenos, y de amor a la pobreza cristiana. Amén., Así sea.

EN LA CUENTA GRANDE:
Oh María Santísima, mirad el amor de aquella que más os amó en el mundo y os ama más intensamente en el Cielo.

EN LAS CUENTAS PEQUEÑAS:
Oh María, atended nuestras suplicas en virtud de los méritos y dolores de Santa Bernadette.


SEGUNDO MISTERIO
Nosotros os contemplamos, oh felicísima Santa Bernadette yendo a la Gruta de Massabielle, en Lourdes en el día 11 de febrero de 1858, escuchando el soplo del viento que os hizo girar para la Gruta de Massabielle y teniendo la primera de las 18 Apariciones que tuvisteis de la Santísima Virgen María.
Por la inmensa alegría que sentisteis entonces, alcanzadnos la gracia de una verdadera, ardiente y sincera devoción a María Santísima. Amén. Así sea.
EN LA CUENTA GRANDE:
Oh María Santísima, mirad el amor de aquella que más os amó en el mundo y os ama más intensamente en el Cielo.

EN LAS CUENTAS PEQUEÑAS:
Oh María, atended nuestras suplicas en virtud de los méritos y dolores de Santa Bernadette.



TERCERO MISTERIO
Contemplamos a Santa Bernadette volviendo a la gruta y recibiendo de María Santísima la misión de volver en quince días, rezando con ella el Santo Rosario, recibiendo de ella una Oración y después tres secretos, recibiendo de ella el Mensaje de penitencia y oración y en el día 25 de febrero de aquel año encontrando la fuente milagrosa indicada por la propia Madre de Dios.
Y os pedimos, por la alegría que invadió vuestro corazón en aquellos momentos celestiales, que nos alcancéis de María Santísima la gracia de la penitencia, de la oración y de obediencia a Ella. Amén. Así sea.
EN LA CUENTA GRANDE:
Oh María Santísima, mirad el amor de aquella que más os amó en el mundo y os ama más intensamente en el Cielo.

EN LAS CUENTAS PEQUEÑAS:
Oh María, atended nuestras suplicas en virtud de los méritos y dolores de Santa Bernadette.


CUARTO MISTERIO
Nosotros os contemplamos oh, grande Mártir Santa Bernadette sufriendo con tanta paciencia y mansedad por las humillaciones, ofensas, burlas, escarnios, desprecios, prohibiciones, ingratitudes, traiciones, interrogatorios policiales y eclesiásticos, amenazas de prisión y muerte, por las censuras y descréditos del Clero, por la soledad y abandono que sentisteis de vuestros parientes, conocidos y vecinos que os llevaron tantas veces a derramar lágrimas tan copiosas y sentidas.
Por las dolores que sufristeis entonces, os pedimos que Nos alcancéis la gracia de la paciencia en nuestras dolores. Amén. Así sea.
EN LA CUENTA GRANDE:
Oh María Santísima, mirad el amor de aquella que más os amó en el mundo y os ama más intensamente en el Cielo.

EN LAS CUENTAS PEQUEÑAS:
Oh María, atended nuestras suplicas en virtud de los méritos y dolores de Santa Bernadette.


QUINTO MISTERIO
Os contemplamos todavía recibiendo de la Virgen Santísima, la misión de decir a los padres que construyesen una capilla en la gruta y siendo nuevamente despreciada y rechazada por ellos.
Viendoos así oh, Santa Bernadette abandonada por todos y sin condiciones de atender el pedido de Nuestra Señora, que se edifique una capilla en la gruta. Por los dolores que sufristeis entonces, alcanzadnos la gracia de soportar todos los desprecios y humillaciones que tuviéremos que sufrir por causa de los Mensajes y Apariciones de María Santísima. Amén. Así sea.
EN LA CUENTA GRANDE:
Oh María Santísima, mirad el amor de aquella que más os amó en el mundo y os ama más intensamente en el Cielo.

EN LAS CUENTAS PEQUEÑAS:
Oh María, atended nuestras suplicas en virtud de los méritos y dolores de Santa Bernadette.


SEXTO MISTERIO
Os contemplamos oh, Santa Bernadette recibiendo  de María Santísima el 25 de marzo la revelación de Su Nombre en las Apariciones de Lourdes: ‘Yo Soy la Inmaculada Concepción.’ Y recibiendo de ella el milagro de la vela que no quemaba vuestras manos.
Os pedimos oh, sierva más obediente de la Madre de Dios que alcancéis de ella la gracia para nosotros tornarnos propagadores de la devoción y de las Mensajes de la Virgen Santísima al mundo entero. Amén. Así sea.
EN LA CUENTA GRANDE:
Oh María Santísima, mirad el amor de aquella que más os amó en el mundo y os ama más intensamente en el Cielo.

EN LAS CUENTAS PEQUEÑAS:
Oh María, atended nuestras suplicas en virtud de los méritos y dolores de Santa Bernadette.


SÉPTIMO MISTERIO
Nosotros os contemplamos, oh, Santa Bernadette, ejemplo de fe teniendo la última Aparición el 16 de Julio y algunos años después dejando Lourdes para siempre para ir a un convento en Nevers donde sufristeis tantos trabajos, pruebas y humillaciones trabajando como enfermera, cocinera, limpiadora, criada y siendo tratada como inútil por todos.
Nosotros os pedimos por estos dolores que tan intensamente sufristeis que nos alcancéis de la Virgen Santísima la gracia de la paciencia, de la mansedad, de la perseverancia y de la resignación delante de los sufrimientos. Amén. Así sea
EN LA CUENTA GRANDE:
Oh María Santísima, mirad el amor de aquella que más os amó en el mundo y os ama más intensamente en el Cielo.

EN LAS CUENTAS PEQUEÑAS:
Oh María, atended nuestras suplicas en virtud de los méritos y dolores de Santa Bernadette.




OCTAVO MISTERIO
Nosotros vos contemplamos, oh Santa Bernadette, ejemplo de perseverancia y amor pasando varios años acostada, con fiebre y en estado de coma sufriendo y expiando por los pecados del mundo y por la salvación de las almas.

Os vemos agonizando el 16 de Abril de 1879 después de una vida llena de sufrimientos y trabajos, por amor a la Santísima Virgen y por la salvación de los pecadores. A las 3 horas de la tarde con tu cuerpo todo consumido por la tuberculosis, entregasteis vuestra alma purísima a la Virgen Madre de Dios que os vino a buscar y llevar para la gloria del Cielo.
Nosotros os pedimos por la alegría que sentisteis en vuestro corazón al volver a ver a vuestra Reina e Inmaculada Madre y ver a Dios cara a cara que nos alcancéis de la Virgen María y de San José, la gracia de la santificación, de la perseverancia y de la corona de la vida eterna. Amén., Así sea.
EN LA CUENTA GRANDE:
Oh María Santísima, mirad el amor de aquella que más os amó en el mundo y os ama más intensamente en el Cielo.

EN LAS CUENTAS PEQUEÑAS:
Oh María, atended nuestras suplicas en virtud de los méritos y dolores de Santa Bernadette.









ORACIÓN FINAL

Oh, Santa Bernadette, vos que tuvisteis la gracia de ver y hablar con la Santísima Virgen por 18 veces en la Gruta de Massabielle en Lourdes.

Vos que fuisteis la que más amasteis a la Madre de Dios en este mundo y por Ella sufristeis todos los dolores y tristezas. Alcanzadnos, os lo suplicamos las gracias que por esta corona os pedimos y también la gracia de vivir y morir de amor por María Santísima para que podamos con vos alabarLa y amarLa por toda la eternidad en el Cielo. Amén.,Así sea.





AGRADECIMIENTO A SANTA BERNADETTE

Gracias Santa Bernadette... Gracias Bernadette por todos los sufrimientos que sufristeis, por amor en primer lugar a María Santísima a quien tanto amabais y después por amor a nosotros, por toda la humanidad, Gracias Bernadette por todas las humillaciones soportadas en silencio. y pacientemente porque sabíais que ellas nos  mostrarían el camino al Cielo, que es el camino de la cruz, el camino de las lágrimas, pero que es el único camino que conduce  a la victoria eterna.

Gracias Bernadette por las noches no dormidas, pensando en nosotros pobres pecadores, por las noches no dormidas pasadas en vela, rezando por nuestra conversión y salvación.

Gracias Bernadette por la paciencia que demostrasteis en los interrogatorios, en los juicios, en las persecuciones y en las calumnias que sufristeis por nuestro amor, por nuestra salvación.

Gracias Bernadette por todos los sacrificios que pasastes por nosotros a pedidos de la Inmaculada Concepción que a vos os aparecía en la Gruta de Massabielle.

Gracias Bernadette por los besos en el piso polvoriento en la Gruta de Massabielle, humillandoos delante de Dios, de María Santísima y ofreciendo aquel sublime acto por nuestra salvación, por nuestra felicidad eterna.

Gracias Bernadette por todas las lágrimas que derramasteis por nuestro amor, juntandolas con las Lágrimas de la Madre de Dios derramadas en la Gruta de Massabielle de Lourdes, porque aquellas lágrimas benditas que derramasteis junto a la Virgen María nos convirtieron, nos dieron luz, nos dieron la paz.

Gracias Bernadette por tu coraje de divulgar los Mensajes de la Inmaculada Concepción llamando al mundo entero a la oración, y a la penitencia.

Gracias porque no desanimasteis, no retrocedisteis, no descansasteis cuando los padres aun no os acreditaban, cuando las autoridades os perseguían y os querían aprender, cuando todos vuestros amigos os dieron la espalda y soportasteis la soledad y el abandono de la tierra.

Gracias Bernadette, porque por medio de tus sufrimientos, de tu perseverancia, de tu obediencia estricta a María Santísima nos conquistasteis para Ella, hicieron a nuestros corazones apasionarse por Ella y consumirse de deseos de obedecer, amar, propagar, divulgar y hacer amada la Madre de Dios, la Inmaculada Concepción, por todo el mundo, por todos los corazones, por todas las almas.



Gracias Bernadette porque del Santuario de Lourdes al cual ayudasteis la Inmaculada Concepción a construir y a levantar y de Tu Cuerpo intacto en Nevers, esparcías luz, paz, verdad y fuerza a todos nosotros.


Gracias, mil veces gracias Bernadette.

















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